Su trabajo tuvo una influencia decisiva sobre las diferentes disciplinas cientĂficas, y sobre el pensamiento moderno en general. Nacido enShrewsbury, Shropshire, el 12 de febrero de 1809, Darwin fue el quinto hijo de una acomodada y sofisticada familia inglesa.
Su abuelo materno fue el próspero empresario de porcelanas Josiah Wedgwood; su abuelo paterno fue el famoso médico del siglo XVIII Erasmus Darwin. Tras terminar sus estudios en laShrewsbury School en 1825, Darwin estudió medicina en la Universidad de Edimburgo. En 1827 abandonó la carrera e ingresó en la Universidad de Cambridge con el fin de convertirse en ministro de la Iglesia de Inglaterra. Allà conoció a dos influyentes personalidades: el geólogoAdam Sedgwick y el naturalista John Stevens Henslow.
Este Ăşltimo no sĂłlo ayudĂł a Darwin a ganar confianza en sĂ mismo, sino que tambiĂ©n inculcĂł a su alumno la necesidad de ser meticuloso y esmerado en la observaciĂłn de los fenĂłmenos naturales y la recolecciĂłn de especĂmenes. Tras graduarse en Cambridge en 1831, el joven Darwin se enrolĂł a los 22 años en el barco de reconocimiento HMS Beagle como naturalista sin paga, gracias en gran medida a la recomendaciĂłn de Henslow, para emprender una expediciĂłn cientĂfica alrededor del mundo.
El viaje del Beagle Su trabajo como naturalista a bordo del Beagle le diĂł la oportunidad de observar variadas formaciones geolĂłgicas en distintos continentes e islas a lo largo del viaje, asĂ como una amplia variedad de fĂłsiles y organismos vivos. En sus observaciones geolĂłgicas, Darwin se mostrĂł muy sorprendido por el efecto de las fuerzas naturales en la configuraciĂłn de la superficie terrestre.
En aquella Ă©poca, la mayorĂa de los geĂłlogos defendĂan la teorĂa catastrofista, que mantenĂa que la Tierra era el resultado de una sucesiĂłn de creaciones de la vida animal y vegetal, y que cada una de ellas habĂa sido destruida por una catástrofe repentina, por ejemplo una convulsiĂłn de la corteza terrestre (vĂ©ase GeologĂa: Siglos XVIII y XIX). SegĂşn esta teorĂa, el cataclismo más reciente, el diluvio universal, habĂa acabado con todas las formas de vida no incluidas en el arca de NoĂ©.
Las demás sĂłlo existĂan en forma de fĂłsiles. En opiniĂłn de los catastrofistas, cada especie habĂa sido creada individualmente y era inmutable, es decir, no sufrĂa ningĂşn cambio con el paso del tiempo. Este punto de vista (aunque no la inmutabilidad de las especies) habĂa sido cuestionado por el geĂłlogo inglĂ©s sir Charles Lyell en su obra en dos volĂşmenes Principios de GeologĂa (1830-1833). Lyell sostenĂa que la superficie terrestre está sometida a un cambio constante como resultado de fuerzas naturales que actĂşan de modo uniforme durante largos periodos de tiempo.
Al finalizar sus estudios universitarios, Darwin encontrĂł la oportunidad ideal de avanzar en esos intereses naturalistas: fue aceptado como naturalista en el barco HMS Beagle, que zarpĂł del puerto de Portsmouth el 27 de diciembre de 1831, en un viaje que le llevĂł a las islas de Cabo Verde, RĂo de Janeiro, Montevideo, BahĂa Blanca, Buenos Aires, Santa Fe, la Patagonia y la Tierra del Fuego, el estrecho de Magallanes, ValparaĂso, PerĂş, el archipiĂ©lago de las Galápagos, TahitĂ y Nueva Zelanda, Australia, el cabo de Buena Esperanza, las islas de AscensiĂłn, Canarias y Azores, antes de regresar a Inglaterra, cinco años despuĂ©s (1836), siendo por entonces una persona muy distinta, humana y, sobre todo, intelectualmente.
A bordo del Beagle, Darwin descubriĂł que muchas de sus observaciones encajaban en la teorĂa uniformista de Lyell. No obstante, durante su viaje por SudamĂ©rica, tambiĂ©n observĂł gran diversidad de plantas, animales y fĂłsiles, y recogiĂł gran nĂşmero de muestras que estudiĂł a su regreso a Inglaterra. En lasislas Galápagos, situadas frente a la costa de Ecuador, observĂł especies estrechamente emparentadas pero que diferĂan en su estructura y en sus hábitos alimenticios, y concluyĂł que estas especies no habĂan aparecido en ese lugar sino que habĂan migrado a las Galápagos procedentes del continente.
Darwin no se dio cuenta en ese momento que los pinzones de las diferentes islas del archipiĂ©lago pertenecĂan a especies distintas. Más tarde, ya en Inglaterra, llegarĂa a la conclusiĂłn de que, cuando los pinzones llegaron al archipiĂ©lago desde el continente encontraron gran variedad de alimento, y al no tener competidores y estar aislados geográficamente, sufrieron una rápida adaptaciĂłn a los distintos ambientes; con lo cual aparecieron nuevas especies que descendĂan todas ellas de un antepasado comĂşn. La teorĂa de la selecciĂłn natural
“Me temo que la principal conclusiĂłn que se desprende de la lectura de este libro a saber; que el hombre desciende de una forma orgánica de rango inferior; irritará grandemente a muchos personas. Sin embargo, no cabe dudo de que somos la progenie evolucionada de criaturas primitivos.” Darwin fue el primero en dar una explicaciĂłn racional y documentada de cĂłmo habĂa ocurrido la evoluciĂłn. DemostrĂł en forma bastante concluyente que hay un proceso de selecciĂłn natural que puede describirse en tĂ©rminos simples del siguiente modo.
Todas los cosas vivientes muestran uno tendencia o cambiar; y los cambios hereditarios son transmitidos de uno generaciĂłn o otra. Aquellos individuos afectados por cambios hereditarias que les don uno ventaja definido sobre sus semejantes, sobrevivirán más probablemente en la lucha por lo existencia y reproducirán sus cualidades. Las individuos menos favorecidos, por otro parte, tenderán a desaparecer gradualmente. AsĂ en el curso de muchas generaciones, las especies tenderán a mostrar un cambio gradual en direcciĂłn hacĂa una más perfecta adaptaciĂłn al medio en que viven. (Del libro El Origen de las Especies)
Tras su regreso a Inglaterra en 1836, Darwin comenzĂł a recopilar sus ideas acerca del cambio de las especies en sus Cuadernos sobre la transmutaciĂłn de las especies. La explicaciĂłn de la evoluciĂłn de los organismos le surgiĂł tras la lectura del libro Ensayo sobre el principio de poblaciĂłn (1798) del economista británico Thomas Robert Malthus, que explicaba cĂłmo se mantenĂa el equilibrio en las poblaciones humanas. Malthus sostenĂa que ningĂşn aumento en la disponibilidad de alimentos básicos para la supervivencia del ser humano podrĂa compensar el ritmo de crecimiento de la poblaciĂłn. Este, por consiguiente, sĂłlo podĂa verse frenado por limitaciones naturales, como las hambrunas o las enfermedades, o por acciones humanas como la guerra.
Darwin aplicĂł de inmediato el razonamiento de Malthus a los animales y las plantas, y en 1838, habĂa elaborado ya un bosquejo de la teorĂa de la evoluciĂłn a travĂ©s de la selecciĂłn natural. Durante los siguientes veinte años trabajĂł sobre esta teorĂa y otros proyectos de historia natural. Darwin disfrutaba de independencia econĂłmica y nunca tuvo necesidad de ganarse la vida. En 1839 se casĂł con su prima, Emma Wedgwood, y poco despuĂ©s se instalaron en la pequeña propiedad de Down House, en Kent. AllĂ tuvieron diez hijos, tres de los cuales murieron durante la infancia. Darwin hizo pĂşblica su teorĂa por primera vez en 1858, al mismo tiempo que lo hacĂa Alfred Russel Wallace, un joven naturalista que habĂa desarrollado independientemente la teorĂa de la selecciĂłn natural. La teorĂa completa de Darwin fue publicada en 1859 como El origen de las especies por medio de la selecciĂłn natural.
Este libro, del que se ha dicho que “conmocionĂł al mundo”, se agotĂł el primer dĂa de su publicaciĂłn y se tuvieron que hacer seis ediciones sucesivas. En esencia, la teorĂa de la evoluciĂłn por selecciĂłn natural sostiene que, a causa del problema de la disponibilidad de alimentos descrito por Malthus, los jĂłvenes miembros de las distintas especies compiten intensamente por su supervivencia. Los que sobreviven, que darán lugar a la siguiente generaciĂłn, tienden a incorporar variaciones naturales favorables (por leve que pueda ser la ventaja que Ă©stas otorguen), al proceso de selecciĂłn natural, y estas variaciones se transmitirán a travĂ©s de la herencia.
En consecuencia, cada generaciĂłn mejorará en tĂ©rminos adaptativos con respecto a las anteriores, y este proceso gradual y continuo es la causa de la evoluciĂłn de las especies. La selecciĂłn natural es sĂłlo parte del amplio esquema conceptual de Darwin. Introdujo tambiĂ©n el concepto de que todos los organismos emparentados descienden de antecesores comunes. Además ofreciĂł un respaldo adicional al antiguo concepto de que la propia Tierra no es estática sino que está evolucionando. Reacciones a la teorĂa
Las reacciones ante El Origen de las especies fueron inmediatas. Algunos biĂłlogos adujeron que Darwin no podĂa probar su hipĂłtesis. Otros criticaron su concepto de variaciĂłn, sosteniendo que ni podĂa explicar el origen de las variaciones ni cĂłmo se transmitĂan a las sucesivas generaciones. Esta objeciĂłn en concreto no encontrĂł respuesta hasta el nacimiento de la genĂ©tica moderna a comienzos del siglo veinte (vĂ©ase Leyes de Mendel). Fueron muchos los cientĂficos que siguieron expresando sus dudas durante los ochenta años siguientes.
Sin embargo, los ataques a las ideas de Darwin que encontraron mayor eco no provenĂan de sus contrincantes cientĂficos, sino de sus oponentes religiosos. La idea de que los seres vivos habĂan evolucionado por procesos naturales negaba la creaciĂłn divina del hombre y parecĂa colocarlo al mismo nivel que los animales. Ambas ideas representaban una grave amenaza para la teologĂa ortodoxa. Los años siguientes Darwin pasĂł el resto de su vida ampliando diferentes aspectos de los problemas planteados en El Origen de las especies.
Sus Ăşltimos libros, entre los que se encuentran La variaciĂłn de los animales y plantas bajo la acciĂłn de la domesticaciĂłn (1868), La descendencia humana y la selecciĂłn sexual (1871), y ExpresiĂłn de las emociones en el hombre y los animales (1872) eran exposiciones detalladas sobre temas que sĂłlo disfrutaban de un espacio limitado en El origen de las especies.
La importancia de su trabajo fue ampliamente reconocida por sus coetáneos. Darwin fue elegido miembro de la Sociedad Real (1839) y de la Academia Francesa de las Ciencias (1878). Tras su muerte en Down, el 19 de abril de 1882 se le rindiĂł el honor de ser enterrado en la abadĂa de Westminster.

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